¡Plaguicidas!… El dolor de cabeza del sector agrícola
El sector agrícola es uno de los campos donde están más expuestos los trabajadores a enfermedades laborales; en cierta medida la exposición al riesgo como por ejemplo el uso de plaguicidas a diario; este se da por que los entes reguladores no llegan hasta las zonas rurales y muchos de estos trabajadores aceptan las condiciones laborales por necesidad o por desconocimiento.
Dentro de las buena práctica agrícola, el uso de plaguicidas químicos sintéticos es fundamental para la protección fitosanitaria de la producción agrícola. Los plaguicidas son utilizados directamente en el suelo y en el cultivo, o bien para el mantenimiento y limpieza de infraestructuras, herramientas y equipos.
Entre los factores más importantes que limitan la producción agrícola se encuentran las plagas que afectan a los cultivos. Existen diversos medios que permiten disminuir estas plagas para que no ocasionen daños de importancia económica. Por ejemplo está el control genético (uso de variedades de plantas resistentes o tolerantes); el control biológico natural o inducido (liberación de enemigos naturales de las plagas o insectos estériles); control legal (cuarentenas); control cultural (destrucción de residuos de la cosecha anterior, rotación de cultivos; destrucción de plantas hospederas, uso de semilla certificada, podas; deshijas, etc.) y control químico (empleo de plaguicidas).
El uso conjunto de estos métodos se aplica en programas de Manejo Integrado de Plagas (MIP), el cual consiste en emplear dos o más de los métodos mencionados anteriormente, aplicados según las condiciones particulares de cada plaga y cada situación.
El uso de plaguicidas juega un papel muy importante en el control de plagas. Sin embargo, estos productos se utilizan en forma racional y adecuada; y siempre como última alternativa de control, pues dada su naturaleza tóxica; constituyen un peligro potencial para la salud humana, animal y el ambiente.
Cuando son utilizados en formas y cantidades inadecuadas, los plaguicidas pueden llegar a causar daños tanto a la producción de interés; como al ambiente, a los trabajadores y consumidores.
Debido a los peligros potenciales, su utilización y manejo deben ser muy cuidadosos y basados en los usos legalmente permitidos y sobre todo, en el uso racional de los mismos. Por uso racional se entiende el ajuste de la frecuencia y cantidad de aplicación, a las necesidades que se tengan según el estado y magnitud de la plaga a combatir.
Existen varias formas de tener un buen manejo de estos productos y que deben ser aplicados a todos los trabajadores expuestos a estos tipos de riesgo:
ASISTIR A PROGRAMAS DE CAPACITACIÓN
Deben realizarse antes de iniciar el uso de plaguicidas, dirigidas a todo el personal involucrado en la producción, generalmente están a cargo del Ministerio de Agricultura, fabricantes y distribuidores de plaguicidas y/o empresas dedicadas a la producción agrícola.
ESCOGER EL PLAGUICIDA ADECUADO
Los funcionarios técnicos o compañías consultoras son las adecuadas para identificar que plaga esta atacando el cultivo y al mismo tiempo que producto es el ideal para usar, de manera inmersa se encuentra las cantidades que se deben usar, frecuencia de aplicación, equipos y técnicas y precauciones de seguridad al momento de dar uso.
CONTROL DE RESIDUOS
Conocer la normatividad de cada país frente al tema, puesto que, un mal control de residuos puede provocar accidentes.
ALMACENAMIENTO Y TRANSPORTE
Deben estar rotulados, la estantería debe estar construida con materiales no combustibles en suelos drenados a prueba de filtraciones y tener una salida de emergencia, buena ventilación.
Fuente: http://www.mag.go.cr/bibliotecavirtual/T01-10313.pdf
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