LEAN Santiago de Chile 2025

El largo brazo de la IA y los IoT: Nuevo paradigma para la SST

Artesanos digitales: una profesión de resiliencia en la era de la IA

Tras dos siglos de industrialización —vapor, electricidad, computación y ahora IA— hemos ganado una potencia de cálculo sin precedentes, pero también hemos cultivado una fragilidad sistémica: cuando la infraestructura digital se interrumpe, la capacidad de comprender y decidir se erosiona.

No es un problema moral sino operativo. Como advirtió Heidegger, “la esencia de la técnica no es nada técnico”, dominar la herramienta exige comprender los principios que la hacen posible.

Proponemos reconocer y desarrollar la figura del “artesano digital”: Profesionales capaces de mantener la continuidad y resolver problemas válidos para el negocio con recursos mínimos —lápiz, papel, principios y conocimiento— para cuando la informática falla, está secuestrada o simplemente no está disponible.

El valor de estos profesionales no reside en el heroísmo del improvisador, sino en una competencia cultivada: análisis riguroso, abstracción, detección de patrones, estimaciones, toma de decisiones responsable, y una comunicación de resultados que genere confianza, aunque no haya validación automática e inmediata del resultado propuesto.

En Seguridad y Salud en el Trabajo (SST), la necesidad es evidente. Un accidente o un incidente no espera a que vuelva el servidor. El artesano digital prepara la organización antes del evento (mapas de dependencia digital, “gemelos analógicos” de procesos críticos, umbrales de paro seguro), y contiene esta durante el evento mediante: permisos, consignas y bloqueos manuales, y aprende a actualizar plantillas, ya que también se entrena para eventos futuros.

En sanidad, energía, transporte o educación técnica, el patrón se repite: buscar operaciones bien diseñadas, que ayude a superar el bloqueo ante una potencial parálisis informática.

El currículo del artesano digital de SST debe combinar fundamentos y práctica: fiabilidad y análisis de fallos (Bowtie, HAZOP, FMEA…), modelización sin software (órdenes de magnitud, balances básicos…), métodos de análisis de accidentes (árbol de causas, 5 porqués, diagrama de Ishikawa…), riesgo y decisión (matrices probabilidad–impacto, reglas de parada…). Los exámenes a los que se deberán someter estos profesionales serán blackout —sin calculadoras, ni ordenadores—, lo que certificará que el profesional sabe “de verdad”; ya que una organización que no examina su dependencia tecnológica no es resiliente.

Estas competencias profesionales no compite con la IA, la complementa. El artesano digital diseña pruebas de estrés y criterios de verificación que mejoran la IA cuando esté disponible, y sustituyen su función crítica cuando no lo esté. Por eso, la validación sin TI no recae en el individuo aislado, sino en equipos de alto potencial, en revisión por pares…

Reconocemos los límites, ya que existen problemas cuya complejidad excede lo razonable sin herramientas digitales y las estimaciones manuales implican una gran incertidumbre. El camino no es negar esos límites, sino hacerlos explícitos mediante: supuestos claros, rangos de error, decisiones reversibles preferidas, y escalado cuando la seguridad lo requiera. Además, sin olvidar que la honestidad epistemológica es una condición de seguridad más.

En el plano institucional, esta profesión encaja con los marcos de continuidad de negocio y de gestión de riesgos al generar: procedimientos claros, manuales bien documentados, trazabilidad, entrenamiento periódico y auditoría. En el plano estratégico, reduce la superficie de ataque en un mundo donde, como advierte Harari, “los humanos son animales hackeables.”

¿Será, entonces, la del artesano digital una profesión de alto valor añadido para la SST (y más allá)? Todo apunta a que sí, en la medida en que la midamos, formemos y gobernemos con rigor. No se trata de nostalgia artesanal, sino de resiliencia para un neo diseño que nos debe llevar a pensar con claridad, decidir con prudencia y actuar con responsabilidad, para cuando… las máquinas callan.

Recuperar la capacidad de razonar sin prótesis digitales, es una forma de resistencia inteligente que fortalece a las organizaciones en la era de la IA.

 

 

Pedro R. Mondelo

Director ORP